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Un arquitecto,
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La película

Una vivienda no es un objeto sino un proceso que continúa a través del tiempo, a razón de una modificación cada diez años, aproximadamente.

La vivienda es un traje que envuelve el cuerpo familiar como la ropa envuelve al cuerpo personal, que crece, engorda o enflaquece con el paso del tiempo.

Las situaciones principales por las que acuden los clientes a nuestro Consultorio de Arquitectura son éstas:

- Pareja recién formada: los suegros les regalaron un terreno y apenas cuentan con dinero para una mínima primera etapa de construcción (o se acaban de comprar un PH).

- Primer hijo por nacer: falta un cuarto y están a punto de construir en el patio, oscureciendo otros ambientes.

- Matrimonio con dos hijos chicos, de distinto sexo, que comparten un dormitorio: la nena ya tiene seis años, y necesita aislación, al menos visual, con su hermanito varón.

- Chicos adolescentes: tanto ellos como sus padres quieren poner distancia.

- Madre que se recibe de psicóloga, por ejemplo, y quiere poner su consultorio en la casa.

- Hijos que abandonan la casa: los padres tienen 50 años y están sanos y fuertes, con ganas de disfrutar. Duermen en el mismo cuartito de 3 x 3 y se dan cuenta del absurdo. Los otros dormitorios están llenos de cosas inútiles. El cuarto y el baño de servicio, que ya no necesitan, recortan la cocina.

- La misma situación anterior, pero quieren construirse una nueva casita lejos de la ciudad, de unos 70 metros cuadrados, quizás tipo loft, con un lugar para "nietos-huéspedes".

Tenemos registradas al menos una docena de familias que nos han consultado por segunda y aun por tercera vez, en alguna de las etapas indicadas más arriba. Nos llaman "nuestros arquitectos de cabecera".

En dos o tres oportunidades se presentaron chicas, con novio incluido, preguntándome: "¿No te acordás de mí?, soy Mariana, la hija de...". Resultó que Marianita tenía ocho años la última vez que la vi, ¡como para reconocerla en esa morocha esplendorosa de veinticuatro años que nos encarga una casa nueva!

Últimamente acompañamos nuestras propuestas con el dibujito de un árbol en cuyas ramas escribimos cosas tales como:

- "Año 2008: Andrea tiene 12 años y se muda al ambiente 3. El lavadero queda en su lugar".

- "Año 2014: Ezequiel se casó o se fue a vivir solo. Ayelén (son los nombres que tienen últimamente los hijos de nuestros clientes) ya es adolescente. Se muda al cuarto de la mucama (que ya no precisan) con el lavatorio adentro del cuarto, para ampliar la ducha de su nuevo baño privado".

Es decir que muchas veces no hace falta construir, sino solo resignificar ambientes, algo que debe preverse de todos modos.

Millones de familias esperan, sin saberlo, a sus arquitectos para economizar dinero y armar mejor sus "películas". Clientes y arquitectos están allí. Solo hace falta construir puentes.